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Archivo de la etiqueta: Diagnóstico y tratamiento biopsicosociales

Abordaje de la osteoporosis: proyecto de intervención artística crítica

Performance osteoporosis

La osteoporosis vista como construcción social

El sistema de moralidad de las democracias liberales occidentales –ser buenos ciudadanos implica practicar los estilos de vida saludables recomendados desde el sistema- implica una gobernanza compartida por el Estado dando responsabilidad, pero solo en el nivel operativo, de los individuos y agentes colectivos. Pero este “sistema” no implica un conjunto homogéneo que “planifica” racionalmente las conductas de los gobernados sino que constituye un reflejo emergente de los diversos actores implicados en la salud y confrontados entre sí por el logro de sus propios objetivos.

Mientras la medicalización (el proceso por el que eventos y características de la vida cotidiana se convierten en problemas de salud y por lo tanto, son estudiados y tratados por médicos y otros profesionales de la salud) está promovida principalmente por la industria y se centra en el padecimiento, la enfermedad, el cuidado y la rehabilitación, la biomedicalización está promovida por diversos actores y se enfoca en la salud como un mandato moral que internaliza el autocontrol, la vigilancia y la transformación personal. Esto es lo central, porque claramente la biomedicalización implica el concepto de medicalización pero lo radicaliza Clarke y colegas (2010) en base a la teoría foucaultiana del biopoder y en desarrollos posteriores de Rabinow (1995).

Históricamente, la medicalización de la mujer también podría ser visto como el resultado de las interacciones entre los médicos y las mujeres dentro de determinados contextos históricos (Riessman, 1993). Las mujeres no han sido siempre víctimas meramente pasivas de medicalización, sino co-constructoras activas de la misma cuando realizaban un análisis superficial de lo que era más conveniente, y esto ha sido particularmente cierto para las mujeres de clase media.

Este proceso supone una apropiación de problemáticas que está fuera del ámbito médico y que se van a leer como problemas de salud, ampliación de las definiciones de patologías ya existentes  institucionalización de nuevas definiciones. Se expande el concepto de riesgo para abarcar a casi toda la población, a partir de correr la curva de distribución normal o campana de Gauss hacia la izquierda (Heath, 2006).

De este modo, la enfermedad o el problema de salud quedan construidos socialmente ya que se deriva de la interacción social en ambientes socioculturales concretos (Conrad & Barker, 2010:569)

El objetivo teórico es mejorar la salud de los consumidores pero con la intención real de  “gobernarlos a distancia”, sin que se note (Rose, 1997:33).

En el caso de la osteoporosis, la palanca sobre la que pivota todo el proceso anterior es el “riesgo de fractura” promovido por toda clase de instituciones de salud públicas y privadas instituidas con un objetivo de prevención y promoción. Para que el riesgo sea una herramienta de gobernanza, es preciso que se muestre más su aspecto de control que su aspecto de incertidumbre. Los medios de comunicación de masas y gestión de la información procuran concienciar (de forma sesgada) a la población de este riesgo. A los profesionales sanitarios se les lleva a la obligación de informar de los riesgos de fractura y vigilar el proceso de gestión de esos riesgos (con apoyo, cuando es preciso, de la Medicina Basada en la Evidencia). Los consumidores se van así independizandose de los profesionales y sus opiniones. Los profesionales pierden así poder en favor de los gobiernos y los grupos económicos.

El poder político ejerce control haciendo creer al individuo que es él quien se autocontrola y controla su destino voluntariamente (Deleuze, 1995). Se le hace pensar al individuo, la mujer básicamente, que tiene el deber y el derecho como consumidor (su poder se deriva de su capacidad de compra en lugar de su derecho social de ciudadano) de autogobernarse y “empoderarse” (desarrollar el propio potencial) hacia la salud (Castel, 1984:218) en general y la ósea en particular.  La medicina tecnocientífica y sus subespecialidades, tal el caso de la nueva salud pública, han desarrollado discursos ilusorios según los cuales se puede mantener cuerpo y mente jóvenes y energéticos si ejercemos estricto control sobre los riesgos que nos amenazan, especialmente aquellos relacionados con los estilos de vida. Enfocando así las causas en la personas más que en las circunstancias.

El gobierno hace creer que hay motivos morales (evitar gastos y esfuerzos a la sociedad) y racionales o de eficiencia (Dean, 1999b) con el riesgo de quedar excluido si no se “cumple debidamente”. De ahí se derivan  sentimientos de culpa, preocupación y vulnerabilidad en los ciudadanos (Verweij, 1999).

Eso sí, solo se plantea la posibilidad de disminuir el riesgo de fractura en personas, poblaciones y países ricos. El precio es la detracción de recursos de la atención curativa a la pseudopreventiva y yatrogénica en las poblaciones pudientes y la profundización en las diferencias sociales. Se adormece la conciencia crítica mediante explicaciones individualizadas más que por las contextualizadas y, en definitiva se refuerza el poder no democrático.

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ABORDAJE PSICOLOGICO DEL DOLOR EN MEDICINA DE FAMILIA

 

SIC SAC                                                           

Mark P. Jensen, es un profesor y vicedirector de investigación en el Departamento de Rehabilitación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington. El programa de investigación del Dr. Jensen se centra en el desarrollo y evaluación de las intervenciones psicosociales para el tratamiento del dolor. En una entrada –Jensen mp. The impact of pain on motivation: Should I stay or should I go? Body in Mind Blog. April 8, 20-publicada el 8 de Abril de este año en el blog Body in Mind -orientado a promover una mejor comprensión de las ciencias que abordan el dolor- reflexiona, en los términos que se traducen en los siguientes párrafos sobre el “impacto del dolor sobre la motivación”. Desde este blog se inició una organización con su misma finalidad llegando en la actualidad a mantener una presencia de 600 blogs en Internet en los que escriben, más de 200 autores de 22 paises con ese mismo objetivo y con más de 25.000 visitantes mensuales de más de 140 países y cerca de 2.000 suscriptores.

Los modelos biopsicosociales contemporáneos de dolor crónico argumentan que la experiencia del dolor surge, y es influenciado por, una interacción e integración de factores biológicos, psicológicos y sociales. [1] Sin embargo, entre los científicos que estudian los modelos biopsicosociales, la parte “bio” del modelo está, a menudo, poco desarrollada. Una mayor comprensión de cómo los factores biológicos interactúan con los factores psicológicos y sociales en la experiencia del dolor crónico puede mejorar nuestra capacidad de integrar las intervenciones biológicas con las psicosociales y contribuir al desarrollo de tratamientos más eficaces.

Dos sistemas cerebrales biológicos (neuroconductuales) que podrían desempeñar un papel importante en cómo las personas responden al dolor crónico son los sistemas denominados de inhibición conductual y de activación / aproximación condutual (SIC y el SAC, respectivamente: BIS y BAS por sus siglas en Inglés). [2, 3] Se hipotetiza que estos sistemas desempeñan un papel clave en las decisiones de la gente con respecto a si: (1) proseguir activamente sus objetivos y experimentar el refuerzo o (2) desactivarse ( “parar, mirar y escuchar”) y explorar los posibles peligros del medio ambiente (N.T.: regulan la sensibilidad al castigo (SIC) y al refuerzo (SAC) y están en la base de la personalidad). La idea aquí es que el “enfoque de aproximación / activación” (o SAC) facilita un conjunto de comportamientos “premontados” (por ejemplo, una mayor actividad, exploración y comportamientos “aproximativos”), emociones (por ejemplo, alegría, entusiasmo, esperanza), y pensamientos (por ejemplo, pensamientos positivos respecto a la autoeficacia). Por otro lado, el sistema de “retirada” (o SIC) ha planteado la hipótesis de facilitar un conjunto diferente de comportamientos (por ejemplo, la inactividad), emociones (por ejemplo, el miedo), y pensamientos (por ejemplo, pensamientos negativos sobre el peligro real o imaginario). Fundamentalmente, se hipotetiza que los dos sistemas son independientes, al igual que los sistemas de aceleración y frenado de un coche.

Recientemente hemos hipotetizado que estos dos sistemas pueden estar influenciados por – y también influyen en – la experiencia del dolor y en cómo las personas responden al dolor [4] En concreto, la hipótesis de que el dolor por lo general activa el sistema SIC y que cuando se activa el sistema SIC, es más probable que una persona interprete las sensaciones como dolorosas; es decir, el dolor es visto como una causa y una consecuencia de la activación del SIC. También la hipótesis de que cuando se activa el sistema SAC, una persona es menos propensa a experimentar dolor o ser influenciada negativamente por el dolor. Sin embargo, ya que el dolor está más estrechamente vinculado al sistema SIC (como una señal de peligro), la hipótesis de que las asociaciones entre el SIC y el dolor serían más fuertes que las que existen entre el SAC y el dolor.

Para probar estas hipótesis, se aplicó una medida comúnmente usada de la actividad del SIC y del SAC (la escala SIC / SAC [5]) a 563 estudiantes universitarios, junto con (1) medidas de la intensidad media del dolor en 10 sitios del cuerpo en la última semana y (2) la frecuencia con la que experimentan dolores de cabeza leves, moderados y severos. Se encontró que, como se predijo, la medida de la actividad SIC fue, de forma significativa, positivamente relacionada tanto con la intensidad del dolor como con la frecuencia de los dolores de cabeza leves, moderados y severos; es decir, una mayor actividad SIC se asoció con más dolor. La medida de la actividad del SAC se asoció significativamente (y negativamente) sólo con la frecuencia de los dolores de cabeza severos, y esta asociación fue más débil que la que se encuentra en la activación del SIC. En resumen, los resultados proporcionan apoyo a un modelo SIC-SAC del dolor.

A nuestro entender, este estudio fue la primera vez que se han examinado e informado las asociaciones entre las medidas de la actividad del SIC y del SAC y el dolor. Por lo tanto, se necesita más investigación en otras muestras de individuos con dolor para determinar si los resultados son fiables. Sin embargo, si se encuentra que los hallazgos son fiables, un modelo SIC-SAC del dolor puede llegar a ser muy útil para la comprensión y el tratamiento de los problemas que cursan con dolor crónico.

Por ejemplo, el modelo sugiere que los tratamientos para el dolor crónico pueden ser más eficaces si se dirigen tanto a los sistemas de SAC como SIC, en lugar de sólo uno u otro. Muchos de los tratamientos psicosociales más utilizados para el dolor se pueden ver desde una perspectiva SIC-SAC como intentar una reducción en la activación del SIC (por ejemplo, para reducir o eliminar las cogniciones catastrofistas relacionadas con el SIC [6] o para enseñar a los pacientes acerca de la neurofisiología del dolor de forma que el dolor ya no sea visto como una señal de daño físico, lo que puede producir miedo y promover la retirada o la inactividad [7]). Por el contrario las intervenciones de la “psicología positiva” , pueden ser vistas como un intento de aumentar la actividad del SAC para animar a los pacientes a centrarse en sus objetivos más valiosos (en lugar de dolor) y a experimentar emociones positivas (por ejemplo, [8, 9]) . Planteamos la hipótesis de que los paquetes de tratamientos que se dirigen tanto al SAC como al SIC serán, en promedio, más eficaces que los que se dirigen sólo a uno o el otro. Del mismo modo, una perspectiva SIC-SAC podría argumentar que adaptar el tratamiento más apropiado – por ejemplo, mediante el uso de la terapia cognitiva para reducir las cogniciones negativas entre los pacientes que muestran demasiada activación SIC y el uso de intervenciones de psicología positiva para aumentar las emociones positivas entre los pacientes que muestran bajos niveles de la activación SAC – daría lugar a mejores resultados que simplemente dar a cada paciente el mismo tratamiento.

Sin embargo, antes de que sistemáticamente cambiemos la manera de evaluar a los pacientes y ofrezcamos el tratamiento del dolor crónico sobre la base de un modelo SIC-SAC, se necesita más investigación para entender mejor las fortalezas y debilidades del modelo. Tenemos que determinar, por ejemplo, si difieren las medidas de SAC y del SIC asociadas con el dolor y la intensidad del dolor a través de diferentes poblaciones de individuos con dolor crónico. También sería útil determinar si los tratamientos para los que se formuló la hipótesis de producir beneficios mediante reducen de la actividad SIC, aumentan la actividad del SAC, o ambos, en realidad tienen los efectos hipotetizados sobre las medidas de SAC y el SIC. También tenemos que averiguar si los efectos de los tratamientos sobre las medidas del SIC y SAC median (o explicar) las ventajas de estos tratamientos, como hipotetizamos. Si el modelo sigue siendo apoyado, podría llegar a ser una forma útil de entender los sistemas biológicos que subyacen al dolor y la respuesta al tratamiento del dolor. Esto podría conducir al desarrollo de tratamientos más eficaces para el dolor, que es sin duda el objetivo más importante de la investigación sobre el dolor.

 

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

 

COMENTARIOS TORTUGA

El diagnóstico y el tratamiento biopsicosociales: Si los factores biológicos, psicológicos (lo que implica pensamientos, emociones y conductas), y los factores sociales, juegan un papel importante en el funcionamiento humano en el contexto de la enfermedad o la percepción de enfermedad, el diagnostico, el tratamiento y su evaluación deben tomar en consideración esa red biopsicosocial.

En base al modelo biopsicosociológioco del dolor arriba mencionado se podrían resumir dos estratagias básicas para el control del dolor crónico :

  • Reducir o eliminar las cogniciones catastrofistas relacionadas con las creencias del paciente de ver el dolor como señal de daño físico y emerger conductas evitativas.
  • Animar a los pacientes a centrarse en sus objetivos más valiosos (en lugar del dolor) y a experimentar emociones positivas
 

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Terapia de Aceptación y Compromiso: una herramienta utilizable en Medicina de Familia

salud psicológicaGood y Good propusieron (1) un modelo que llamaron “cultural hermenéutico” para comprender la medicina occidental. Sugirieron que en el proceso de la enfermedad se relacionan los estados biológicos y psicológicos, mientras que el padecimiento está situado en el dominio del lenguaje y los significados, por lo que constituyen la experiencia. De acuerdo con lo anterior, el padecimiento es fundamentalmente semántico, y su transformación en enfermedad, como experiencia humana y objeto de atención médica, ocurre por medio de un proceso de atribución de significados. De esta manera, el padecimiento se convierte en una experiencia con significado para cada individuo dentro de la red de significados inherente a cada cultura en particular.

Ser seres verbales implica que tenemos la capacidad de sufrir, por ejemplo, al echar la vista atrás, o imaginar sucesos desagradables del futuro, al comparar lo que quisiéramos haber obtenido y lo que tenemos, al compararnos con otros, etc. Sufrimiento por no querer sentirnos mal, por los pensamientos y sentimientos recurrentes que sobrevienen y que no deseamos…

ACT, como vimos en una entrada anterior, se fundamenta en la filosofía contextualista funcional y se basa en la Teoría del Marco Relacional. Según esta teoría, la tensión emocional resulta de la fusión cognitiva, en la que reglas verbales inútiles y los pensamientos analíticos dominan el control de la conducta a expensas del contacto con la experiencia presente que resulta así evitada.  Estas normas y evaluaciones conllevan conductas inadaptadas, por ejemplo intentos deliberados de suprimir sentimientos, que son ineficaces y conducen así a evaluaciones inútiles y la consiguiente angustia.

ACT;

1-Es un modelo de la psicología fundamentado en la investigación de como los humanos aprendemos el lenguaje a partir de las relaciones sociales

2-El cómo usamos el lenguaje tiene funciones aprendidas, fines o efectos reales en la vida de las personas. Esas funciones pueden ayudarnos o perjudicarnos en como nos relacionamos entre nosotros y con nuestra propias experiencias internas.

3-Las terapias contextuales hacen un uso consciente y finalista de las funciones del lenguaje (análisis funcional) en determinadas situaciones de la vida (contextos) para ayudar a las personas a llevar vidas más valiosas para ellas mismas.

Desde esta visión los autores de este blog consideramos que ACT podría ser una herramienta útil en medicina de familia y de ahí que hayamos contribuido a la construcción de una presentación prezi que enlazamos aquí en la que intentamos contribuir a una comprensión más profunda de este abordaje.

TAC

 

1.- Good B, Good MJ. The meaning of symptoms. A cultural hermeneutic model for clinical practice. En: The relevance of social science for medicine. Dordretch: D. Reidel Publishing, 1980.

 

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

 

COMENTARIOS TORTUGA

Si los factores biológicos, psicológicos (lo que implica pensamientos, emociones y conductas), y los factores sociales, juegan un papel importante en el funcionamiento humano en el contexto de la enfermedad o la percepción de enfermedad, el diagnostico, el tratamiento y su evaluación deben tomar en consideración esa red biopsicosocial.

El diagnóstico y el tratamiento en Medicina de Familia deben reflejar explícitamente el actor que los asume. En un contexto de intervención en salud mediada por diferentes actores y con diferente Gnoseología (Teoría del conocimiento) y con diferentes intereses no hay un diagnóstico y un tratamiento sino tantos como actores lo expresan y por tanto debe explicitarse quién hace qué interpretación.

El diagnóstico, y la descripción del tratamiento, en Medicina de Familia, se expresa en forma narrativa o abierta. Dada la multiplicidad de actores, gnoseológica y actitudinal implicada en el diagnóstico, los resultados interpretativos no deberían expresarse exclusivamente (ni siquiera prioritariamente) en forma de códigos cerrados tipo Clasificación Internacional de Atención Primaria (CIAP-2), Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), CDF, Clasificación de Derivaciones Fármaco-terapéuticas, Código ATC, DSM-IV, etc., sino como mapas conceptuales o instrumentos relacionados: mapas mentales, redes semánticas, etc., que expresen relaciones significativas de salud entre hechos, ideas, actores, etc., triangulando datos clínicos según fuentes, métodos y tiempos (aunque, en un caso de interés especial, puedan incluir códigos de las clasificaciones internacionales).

 

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Medicina familiar y comunitaria: ¡cada vez más necesaria!


modelo socialEn New England se acaba de publicar un estudio de caso individual, familiar y comunitario con enfoque biopsicosocial. Lo que sigue es su tradcucción completa.

La sabiduría convencional sostiene que el rediseño de la atención sanitaria requiere dar un paso atrás desde los problemas individuales de cada paciente y analiza los patrones de los resultados y costes para grandes poblaciones de pacientes. Como los médicos de atención primaria, pensamos que una útil perspectiva complementaria podría ser el resultado de hacer lo contrario: centrarse intensamente en la salud individual y su abordaje, pero ampliar la lente a través del cual se considera al paciente. Queríamos tener en cuenta toda la historia de vida del paciente – y mucho más.

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Controversias sobre el TDAH o Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad

tdahEl artículo en Inglés de Wikipedia “Trastorno de hiperactividad con déficit de atención (TDAH), controversias” incluye  preocupaciones sobre su existencia como enfermedad, sus causas, los métodos por los cuales se diagnostica y se trata, incluyendo el uso de medicamentos estimulantes en los niños, el posible sobrediagnóstico,  el diagnóstico erróneo como TDAH que lleva al infra tratamiento de enfermedades subyacentes reales,  supuestas prácticas hegemónicas de la Asociación Psiquiátrica Americana y los estereotipos negativos de los niños diagnosticados con TDAH.  Estas controversias han rodeado el tema por lo menos desde la década de 1970. El artículo sobre de gestión de TDAH es importante tema de debate. Los estimulantes son los medicamentos más comúnmente prescritos para el TDAH, y , según el Instituto Nacional de Salud Mental,  “bajo supervisión médica , los medicamentos estimulantes se consideran seguros “. Existen preocupaciones de seguridad con preocupaciones con respecto a las tasas más altas de la esquizofrenia y trastorno bipolar así como una mayor gravedad de estos trastornos en los individuos con un historial de uso de estimulantes para el TDAH en la infancia.  El uso de medicamentos estimulantes para el tratamiento del TDAH ha generado controversia debido a efectos secundarios indeseables, efectos inciertos a largo plazo, cuestiones éticas y sociales relacionadas con su uso y dispensación. Los niños constituyen la mayoría de los diagnósticos del TDAH,  pero debido a que son incapaces de dar un consentimiento informado por su edad, las decisiones de tratamiento están determinadas en última instancia por sus tutores legales en su nombre. También surgen aspectos éticos y legales de la promoción de estimulantes para tratar el TDAH por grupos e individuos que reciben dinero de las compañías farmacéuticas..

Lo que sigue es un resumen de su traducción:

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Complejidades biopsicosociales del manejo de las heridas crónicas

En una entrada previa, vimos las evidencias de base cuantitativa para el cuidado de las heridas crónicas, pero en esta queremos recordar el fuerte componente cualitativo que dicho cuidado representa. Richardson y cols han publicado- An introduction to the biopsychosocial complexities of managing wound pain– que reflexiona sobre atención al dolor y sus complejidades y diferencias en unos pacientes y otros por parte de los cuidadores de salud en los siguientes términos:

En 1956, el Manchester City jugó la final de copa ante el Birmingham. A 15 minutos del final, el portero del Manchester City, Bert Trautmann, chocó contra un delantero rival y recibió un rodillazo en el cuello. A pesar del fuerte dolor, y bajo la mirada de 100.000 espectadores en directo y millones en TV, y ante la ausencia de normativa en aquella época que permitiera poner jugadores sustitutos, el portero siguió jugando e hizo unas paradas de mérito, que salvaron a su equipo, que se alzó con el triunfo. El cuello le dolía horrores e incluso el Duque de Edimburgo, que le impuso una medalla al acabar el partido, comentó después que se notaba claramente que el cuello de Trautmann estaba torcido. A pesar de que apenas podía mover el cuello, Bert pudo hasta celebrar el triunfo. Días después, en Manchester, una radiografía reveló un impactante hecho: Bert Trautmann tenía una vértebra rota, lesión que le mantuvo casi un año fuera de los terrenos de juego.

El caso de Bert Trautmann, nos muestra que el dolor es también contexto dependiente. Para un buen manejo del dolor durante el cambio de vendajes y apósitos en las ulceraciones crónicas, es esencial una buena preparación. El alivio óptimo del dolor se logra mejor dentro de una relación terapéutica de confianza. Siguiendo la evidencia que sugiere que la información reduce el dolor postoperatorio se supone que eso debe ocurrir igual en la fase previa a la retirada potencialmente dolorosa de vendajes y apósitos. Sin embargo, no hay estudios que confirmen esto en el cuidado de las heridas. Al igual que antes de la cirugía, habrá que tomar precauciones específicas con individuos particulares como los catastrofistas (que tienen una percepción negativa y exagerada frente al dolor, tanto real como anticipada),  que es previsible que reacciones negativamente a determinadas informaciones. La evaluación integral del individuo es esencial y la información dada a las personas con más ansiedad ante el dolor debe ser proporcionada con sensibilidad.

También deben tenerse en cuenta las experiencias anteriores de cambios de apósito. Si el individuo encontró doloroso un cambio de apósito previamente, la anticipación que puede hacer del dolor puede llegar a ser problemática. La mayoría de los profesionales que atienden heridas se han encontrado con pacientes que retrocedan antes de cualquier contacto. Ahora está claro, a partir de los estudios de imágenes cerebrales, que la anticipación del dolor induce respuestas cerebrales similares al dolor real. Retroceden y se retirar antes del cambio de vendaje, por lo tanto, es una respuesta razonable y sólo se reducirá una vez que se logre un buen manejo del dolor durante el cambio de apósito. Una buena preparación es fundamental para iniciar este proceso. Hablar de la experiencia previa y la elaboración de una estrategia de toma de decisiones compartidas será un primer paso muy importante.

La preparación social, contextual y ambiental implicará la creación de un espacio adecuado en el que colocar a la persona antes del cambio de apósito. Ambientes ocupados, ruidosos y que inducen la ansiedad puede provocar peores experiencias de dolor que entornos tranquilos y en calma. La presencia de un cónyuge o un amigo de confianza / miembro de la familia puede ayudar a crear un entorno terapéutico adecuado, sin embargo, no se debe dar por sentado que porque alguien está acompañando al paciente sea motivo suficiente para estar presente. La interacción social es complicada y algunas relaciones y situaciones tienen el potencial de alentar al paciente a tolerar el dolor más que a soportarlo y viceversa.

El profesional sanitario que atiende a la persona herida tiene que usar todas sus habilidades de comunicación para recoger las señales no verbales del paciente que guían las acciones a tomar y debe tratar de asegurarse de que no fomentan una situación en la que el paciente tiene que actuar como un héroe.

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

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Tener en cuenta la complejidad en el diagnóstico mejora la efectividad de la intervención . Cuanto más claro vemos diagnosticamos- la interrelación compleja entre variables en salud, más fácil resulta abordar varias metas a la vez (metas simultaneas). Es muy posible que la mejoría física de las heridas crónicas coevolucione mejor con la mejoría psíquica que supone el acompañamiento al paciente en su proceso nos solo físico sino psíquico y social.

 
 

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Gestion del dolor crónico no oncológico: más papel para la Atención Primaria en relación con el Hospital.

En el último número de Annals of Family Medicine  MIchael R. Von Korff se responsabiliza de un editorial titulado Opioids for Chronic Noncancer Pain: As the Pendulum Swings, Who Should Set Prescribing Standards for Primary Care? que, a tenor de comentar dos originales presentados en ese mismo número, reflexiona sobre el papel de la Atención Primaria en el control del color crónico mediante opiáceos:

“La atención primaria es el centro vital de la atención basada en la compasión y de la gestión segura del dolor crónico. Es el lugar donde más frecuentemente se prescriben opiáceos a largo plazo para el dolor crónico no oncológico , y es una puerta de entrada a los enfoques no farmacológicos para tratamiento del dolor crónico. Aunque el papel apropiado de los opioides en el tratamiento a largo plazo del dolor crónico no oncológico sigue estando poco claro, los estándares de prescripción de opiáceosde a largo plazo pueden cambiar por segunda vez en una generación. En la década de 1990, los especialistas en cuidados paliativos definieron las normas de prescripción de opioides para el dolor crónico no oncológico. Estas guías, basadas casi en su totalidad en opinión de expertos, fueron luego extendidas a la Atención Primaria sin la necesaria investigación, evaluación o determinación de significado para los los médicos de familia. A medida que el péndulo oscila en la dirección de  una prescripción de opioides más selectiva y conservadora, es crítico que los médicos de atención primaria esumen un papel protagonista en la determinaciójn de cómo, cuándo y para quién se deben utilizar los opioides a largo plazo en el tratamiento del dolor crónico.”

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO  

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Con el fin de ilustrar la similitud en el abordaje de los diversos problemas de salud en Atención Primaria -demencia, dolor crónico, diabetes, etc.- copiaremos, a continuació, como ya hemos hecho con las categorías que expresan los elementos teóricos del apartado anterior, practicamente sin cambios, el comentario de la entrada anterior sobre demencia.

El concepto tradicional reduccionista de la medicina biomédica que sugiere que cada proceso de enfermedad se puede explicar entérminos de una desviación de la función normal subyacente, como un agente patógeno, genético o anormalidad en el desarrollo, o una lesión. En contraste, la visión de la enfermedad como complejidad de múltiples elementos que interaccionan mutuamente, implica la consideración de múltiples actores y que buscan diferentes resultados en salud. En el caso del dolor crónico no oncológico las visiones de los pacientes y familiares -en general centradas en la calidad de vida- y las visiones de sus médicos de familia -en general centrados en sus pacientes- pueden diferir de las de los especialistas hospitalarios, centrados en resultados objetivables -como diferencias en escalas validades de dolor- y de la industria -centradas en el significado estadístico más que en el significado clínico. La visión biopsicosocial del médico de familia y su conciencia ecológica de la salud y la enfermedad, le hace encontrarse en una poscición privilegiada a la hora de gestionar un trastorno que, como la el dolor crónico, implica, de forma relevante, afectación completa de la persona (biopsicosocial) y de su familia.

 
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Publicado por en 14 septiembre, 2012 en Articulos comentados

 

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