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Complejidades biopsicosociales del manejo de las heridas crónicas

09 Nov

En una entrada previa, vimos las evidencias de base cuantitativa para el cuidado de las heridas crónicas, pero en esta queremos recordar el fuerte componente cualitativo que dicho cuidado representa. Richardson y cols han publicado- An introduction to the biopsychosocial complexities of managing wound pain– que reflexiona sobre atención al dolor y sus complejidades y diferencias en unos pacientes y otros por parte de los cuidadores de salud en los siguientes términos:

En 1956, el Manchester City jugó la final de copa ante el Birmingham. A 15 minutos del final, el portero del Manchester City, Bert Trautmann, chocó contra un delantero rival y recibió un rodillazo en el cuello. A pesar del fuerte dolor, y bajo la mirada de 100.000 espectadores en directo y millones en TV, y ante la ausencia de normativa en aquella época que permitiera poner jugadores sustitutos, el portero siguió jugando e hizo unas paradas de mérito, que salvaron a su equipo, que se alzó con el triunfo. El cuello le dolía horrores e incluso el Duque de Edimburgo, que le impuso una medalla al acabar el partido, comentó después que se notaba claramente que el cuello de Trautmann estaba torcido. A pesar de que apenas podía mover el cuello, Bert pudo hasta celebrar el triunfo. Días después, en Manchester, una radiografía reveló un impactante hecho: Bert Trautmann tenía una vértebra rota, lesión que le mantuvo casi un año fuera de los terrenos de juego.

El caso de Bert Trautmann, nos muestra que el dolor es también contexto dependiente. Para un buen manejo del dolor durante el cambio de vendajes y apósitos en las ulceraciones crónicas, es esencial una buena preparación. El alivio óptimo del dolor se logra mejor dentro de una relación terapéutica de confianza. Siguiendo la evidencia que sugiere que la información reduce el dolor postoperatorio se supone que eso debe ocurrir igual en la fase previa a la retirada potencialmente dolorosa de vendajes y apósitos. Sin embargo, no hay estudios que confirmen esto en el cuidado de las heridas. Al igual que antes de la cirugía, habrá que tomar precauciones específicas con individuos particulares como los catastrofistas (que tienen una percepción negativa y exagerada frente al dolor, tanto real como anticipada),  que es previsible que reacciones negativamente a determinadas informaciones. La evaluación integral del individuo es esencial y la información dada a las personas con más ansiedad ante el dolor debe ser proporcionada con sensibilidad.

También deben tenerse en cuenta las experiencias anteriores de cambios de apósito. Si el individuo encontró doloroso un cambio de apósito previamente, la anticipación que puede hacer del dolor puede llegar a ser problemática. La mayoría de los profesionales que atienden heridas se han encontrado con pacientes que retrocedan antes de cualquier contacto. Ahora está claro, a partir de los estudios de imágenes cerebrales, que la anticipación del dolor induce respuestas cerebrales similares al dolor real. Retroceden y se retirar antes del cambio de vendaje, por lo tanto, es una respuesta razonable y sólo se reducirá una vez que se logre un buen manejo del dolor durante el cambio de apósito. Una buena preparación es fundamental para iniciar este proceso. Hablar de la experiencia previa y la elaboración de una estrategia de toma de decisiones compartidas será un primer paso muy importante.

La preparación social, contextual y ambiental implicará la creación de un espacio adecuado en el que colocar a la persona antes del cambio de apósito. Ambientes ocupados, ruidosos y que inducen la ansiedad puede provocar peores experiencias de dolor que entornos tranquilos y en calma. La presencia de un cónyuge o un amigo de confianza / miembro de la familia puede ayudar a crear un entorno terapéutico adecuado, sin embargo, no se debe dar por sentado que porque alguien está acompañando al paciente sea motivo suficiente para estar presente. La interacción social es complicada y algunas relaciones y situaciones tienen el potencial de alentar al paciente a tolerar el dolor más que a soportarlo y viceversa.

El profesional sanitario que atiende a la persona herida tiene que usar todas sus habilidades de comunicación para recoger las señales no verbales del paciente que guían las acciones a tomar y debe tratar de asegurarse de que no fomentan una situación en la que el paciente tiene que actuar como un héroe.

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

COMENTARIOS TORTUGA

Tener en cuenta la complejidad en el diagnóstico mejora la efectividad de la intervención . Cuanto más claro vemos diagnosticamos- la interrelación compleja entre variables en salud, más fácil resulta abordar varias metas a la vez (metas simultaneas). Es muy posible que la mejoría física de las heridas crónicas coevolucione mejor con la mejoría psíquica que supone el acompañamiento al paciente en su proceso nos solo físico sino psíquico y social.

 
 

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