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Archivos Mensuales: julio 2011

Evaluación de información sobre la salud

Medline plus presenta una sección mostrando al público general como hacer una evaluación de información sobre la salud. Además presenta múltiples enlaces útiles para esta finalidad. Creemos estas sugerencias valiosas para los médicos de familia:

“Millones de consumidores obtienen información sobre la salud en las revistas, la televisión o en Internet. Parte de la información es confiable y actualizada; otra no lo es. ¿Cómo diferenciar la buena información de la mala?

Primero, considere la fuente. Si utiliza Internet, busque en la página la opción “acerca de nosotros”. Verifique quién está a cargo del sitio: ¿Es una dependencia del gobierno, una universidad, una organización para la salud, un hospital o una empresa? Enfóquese en la calidad. ¿El sitio tiene un comité editorial? ¿La información se revisa antes de publicarse? Sea escéptico. Piense que lo que suena demasiado bueno para ser verdad, suele serlo. Usted quiere información actual, imparcial, neutral y basada en investigaciones”.

 

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

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Los actores que promueven la información de salud y su acceso constituyen también un determinante de las creencias de salud y de la toma de decisiones del resto de actores de salud. Capacitarse para lograr una información válida y relevante por parte del médico de familia y capacitarse en el entrenamiento de sus pacientes con ese mismo objetivo constutiíia un objetivo loable para un médico de familia. Pero esta capacitación debería ir más allá de la búsqueda de datos válidos y relevantes fundamentalmente de base cuantitativa promovidos en la Medicina Basada en la Evidencia a través de la apropiada selección de fuentes y la lectura crítica de sus resultados. Esta relevancia y validez debería también ser el objetivo de la búsqueda de datos de base cualitativa cuya fuente principal de datos es la historia clínica individual y familiar a través de la entrevista y exploración clínica contextualizada, pero también la información de salud publicada que incluye también datos cualitativos creíbles y relevantes: consejo de expertos, recomendaciones, análisis, debates de expertos y pacientes, etc., donde la lectura crítica (epidemiológica) se queda claramente corta.

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SLOW MEDICINE / MEDICINA LENTA

Gonzalo Casino en Jano/Elsevier febrero 2008 publica un artículo con el siguiente texto literal y completo:

“El movimiento Slow Food aspira a ser todo un estilo de vida. Fue fundado en 1986 por Carlo Petrini y tres años después se convirtió en una organización internacional para reivindicar en todo el mundo la ecogastronomía, es decir, el placer de comer respetando la tradición y la sostenibilidad del planeta. Frente a la “macdonalización” de la comida, la devaluación de los alimentos por la producción industrial y el consumo acelerado, esta organización simbolizada por un caracol propone una producción y un consumo más pausados, amables y respetuosos con las personas. Ahora, esta idea trata de trasladarse al ámbito médico con lo que se ha dado en llamar “slow medicine”.

Esta nueva etiqueta ha sido propuesta por el geriatra y médico de familia estadounidense Dennis McCullough como principio para orientar los cuidados de salud a las personas mayores. En su libro My mother, your mother, invita a recapacitar sobre los inconvenientes de la actual medicina hipertecnificada para abordar el cuidado de los mayores y propone una fórmula más amable y respetuosa: la slow medicine. El libro está dirigido a los hijos de las personas mayores para que se involucren en el cuidado de sus padres cuanto antes y puedan participar activamente en las decisiones que afectan a su salud evitando los efectos perniciosos de un sistema sanitario demasiado agresivo y deshumanizado. El planteamiento de la slow medicine no se centra en salvar la vida a cualquier precio y en aplicar todos los recursos diagnósticos y terapéuticos disponibles, sino en humanizar los cuidados de salud para hacer más llevadera la vejez. Las pruebas y los tratamientos recomendados a ciertas edades quizá no lo sean tanto a edades más avanzadas. Así, por ejemplo, McCullough señala que en los muy mayores es mejor hacer una prueba de sangre en heces en casa que una agotadora colonoscopia en el hospital, del mismo modo que a partir de cierta edad es preferible una exploración mamaria que una mamografía anual en el hospital. Asimismo, los tratamientos farmacológicos deberían ser continuamente reconsiderados en función de la edad y el estado de salud, ya que, por ejemplo, los fármacos antihipertensivos que pueden salvar la vida a los 75 años pueden causar problemas a los 95. Y es que para afrontar los problemas de salud asociados al envejecimiento, ya sea un achaque o una enfermedad importante, los poderosos recursos tecnológicos de la medicina no son ni suficientes ni siempre necesarios.

La “medicina lenta” no desdeña por principio la tecnología, sino que trata de ponerla en su sitio, pues el complejo médico-industrial no es precisamente la mejor respuesta a las necesidades de las personas mayores. La slow medicine gravita más sobre la familia que sobre el hospital y trata de ofrecer unos cuidados de salud con un rostro más humano. Pero, claro, eso exige una mayor y más profunda implicación de la familia y de los médicos. Quizá todo sea una cuestión de tiempo, de cambio de tempo”.

 

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

COMENTARIOS TORTUGA

Al igual que hubo un punto de inflexión en los establecimientos Fast Food (Roma 1986) que originaron el movimiento Slow food, en España se produjo ujn punto de inflexión en la presión asistencial y administrativa (primeros 2.000) que hizo despertar a los médico de Atención Primaria con iniciativas como la de la Plataforma 10 minutos (por paciente) y un debate encendido sobre la cantidad primada por los responsables políticos y la calidad priorizada por los profesionales de Atención Primaria.

Esta calidad pasa por partir de los simple (que en realidad es la complejidad humana de médicos y pacientes) y valorar el propio acto de consulta como un acto saludable si médico y paciente lo encuentra significativo no sólo por sus resultados a largo plazo sino por su valor en el presente mismo en que se produce.

 

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