RSS

Archivo de la etiqueta: Empatía

Consulta sagrada

.El médico de familia Tortuga intenta ver su consulta como un lugar sagrado:

  • Impregnanándse de todo lo que le rodea en la consulta: haciéndose incoloro, inodoro e insipido como el agua para ABSORBER el color, el olor y el sabor de la bolsita de infusión que representan, los pacientes, el residente, las llamadas telefónicas, el correo electrónico o la temperatura del cuarto de consulta.
  • Desarrollando el interés por todo lo que le rodea en la consulta: haciendo que esas personas, hechos y percepciones que le impregnan ocupen TODO su interés; como si a un médico gran melómano le entrase por la puerta de la consulta el mismo Gustav Mahler.
  • Aprendiendo a bailar con todo lo que le rodea en la consulta: como el yudoka que, para no caer ante el empuje arrollador del contrario, transforma la energia destructora de éste en una que que le facilite continuar en  movimiento, que le permita seguir bailando. Transformar la acción frustante de un momento de desatascar una receta en la impresora en un momento relajante de descanso de otras tareas; en un momento durante el que no tiene ninguna otra cosa mejor que hacer;  un momento durante el que transforma, provisionalmente, su profesión de Médico de Familia en la de “Desatascador de Impresoras” (de hecho en esa capacidad de adaptación radica la fuerza de esta profesión); cuando acabe, podrá seguir bailando hasta terminar la jornada laboral, dando más importancia al hecho de bailar en sí mismo que al tipo de baile que le toca bailar.

 

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

Anuncios
 

Etiquetas: , , , ,

¿Quién necesita las manos? Reflexiones sobre ser un paciente

El 13 de Junio de 2011 Deborah Kirklin publica en el blog  Medical Humanities del BMJ una entrada titulada Who needs their hands? Reflections on being a patient con el siguiente contenido:

¿Quién necesita las manos? Reflexiones sobre ser un paciente

Tengo que hacer una confesión: hasta hace un mes yo era virgen quirúrgica, sin haber experimentado nunca nada más intrusivo que la extracción de las cuatro muelas del juicio. Lo que significaba que cuando acepté operarme ambas manos no tenía ni idea de lo que había en la tienda, pero me consolé a mí misma con lo que yo siempre había dicho a los pacientes: que se trataba de una pequeña operación, realizada bajo anestesia local y en menos de veinte minutos, por lo que no había mucho de que preocuparse. Lo que no sabía era lo frustrante que es tener las manos inmovilizadas. Hay cosas irritantes, como no ser capaz de cortar la propia comida; cosas logísticamente difíciles, como salir de un baño; y francamente cosas indignas, de las cuales no voy a contar nada, excepto reconocer que el acceso a un bidet puede ser muy útil

Ninguna de estas cosas, por suerte, duraronn mucho tiempo en mi caso, pero esta incursión menor en el mundo post operatorio por lo menos me hizo pensar. Pensando en lo que debe ser sentirse viejo, cuando los problemas que yo encontré, por suerte transitoriamente, pueden darse constantemente, y pensando también en cómo los médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud, con facilidad y sin pensarlo, utilizan estereotipos en su conversación cotidiana con los pacientes. Como “sólo necesita un escaner / algunos análisis de sangre / ver a un especialista, y que sólo va a doler un poco y / o tome un par de semanas / es una cuestión de tiempo”.

Como si los pacientes fueran, de alguna manera demasiado estúpidos para darse cuenta de que las pruebas son ordenadas y las derivaciones efectuadas, precisamente, porque algo bastante preocupante que podría estar pasando, y como si para hacer frente a todo, incluso a la más pequeña de las enfermedades fuera alguna vez algo que no sea duro, y, a veces, incluso, que pueda cambiar la vida o el trabajo.

Bueno, sólo hacerles saber que lo estoy haciendo bien ahora. Gracias a un excelente cirujano, un uso juicioso de unos pocos analgésicos, y el hecho de que a diferencia de muchas de las personas a las que partir su comida, salir de la bañera, y limpiar sus propios pies, simplemente no constituye una opción, he tenido más ayuda de la que me corresponde, además de acceso a todos los accesorios de baño y todos los  accesorios necesarios. No es una gran experiencia de quirófano, admitiré, sigo pendiente de una primera cita de verdad con la cirugía. Pero ha sido suficiente para hacerme apreciar lo afortunada que soy y que me haga la determinación de no usar nunca estereotipos, o al menos no en vano.

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

 COMENTARIOS TORTUGA

El diagnóstico, en Medicina de Familia, puede ser visto como la detección de los puntos de ruptura o desconexión de la red biopsicosocial relacionada con la salud de un ecosistema humano concreto; tratar sería reconectar los nodos de esa red. La inmovilización de las manos de esta paciente llevó al riesgo de desconectarse de su higiene personal y de cualquier otro acto social que le obligase a usar sus manos. Como consecuencia de la conciencia de su entorno, el médico de familia desarrolla su capacidad de comprender la interrelación inseparable entre el mundo físico o natural, el psíquico y el social lo que incluye en este caso la conciencia de las limitaciones sociales que a esta paciente la lleva la inmovilización de sus manos. Finalmente, como consecuencia de su conciencia ecológica y de su conciencia ética, el médico de familia debe desarrollar su capacidad de empatía o sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra, debe saltar de las frases estereotipadas a las frases significativas para el paciente.

 

 

Etiquetas: ,

Vidas complicadas. Tomando la historia social.

Ranjana Srivastava publica Complicated Lives — Taking the Social History en New England Journal of Medicine, literalmente, las siguientes reflesiones sobre la necesidad por parte de los médicos de profundizar en la historia social de los pacientes:

Tradicionalmente, como recientemente he enseñado a los estudiantes de medicina en sus primeros acercamientos al hospital, la historia clínica consistía en la historia de la enfermedad actual, seguido por los antecedentes, fármacos, y alergias. Escondido en algún lugar, por lo general después de las alergias y antes de los hallazgos de la exploración, estaba la historia social.

Como estudiante de medicina hace 20 años, me enseñaron a hacer tres preguntas para obtener la historia social: “¿Trabaja usted?”, “¿Es usted soltero o casado”, y “¿usted fuma o bebe” Si conocías estas tres respuestas, podías evitar un mayor escrutinio por parte del examinador – un camino fácil para una buena calificación.
Diez años después, cuando estaba haciendo mi examen de becas, el baremo era más alto. La sabiduría popular sostenía que incluso un “paciente malo” podría ser salvado con una buena historia social, que en ese momento se extendía a preguntar por las escaleras de la casa del paciente, el monto total de su pensión, y quién hacía las compras del supermercado. “Paciente malo”, por supuesto, no se refiere a la personalidad, sino al paciente temido, con un síndrome raro y hallazgos clínicos difíciles que aparecía cada año con el propósito expreso de dejar perplejos a los ansiosos candidatos.

Reconociendo el valor de una buena historia social, mis colegas y yo nos hicimos expertos en tomarla en un tiempo récord a causa de la presión asistencial. Me gustaba aprovechar la complicada toma de reflejos en el tobillo de un paciente para preguntarle, “¿Cubre su pensión el costo de los medicamentos?”, O hacía que mis dedos buscaran el bazo, mientras murmuraba: “¿Alguna vez ha estado deprimido?”  Parecía inapropiado, pero todos los candidatos sabían que podían hablar de sus sentimientos sobre la pobre señora Smith, atrapada en una silla de ruedas y en espera de vivienda pública, pero si ignoraban la parálisis facial, malinterpretaban la estenosis mitral, o no captaban la hepatomegalia, tendrían que volver a examinarse el próximo año. Así que la historia social permanecía en la parte inferior de la jerarquía.

LEER MÁS Read the rest of this entry »

 

Etiquetas: , ,

Aspectos no farmacológicos de las medicaciones

« […] Los troncos de pino dan una llama rojiza; los sarmientos un chisporroteo entre rosado y verde; la leña de haya, un resplandor amarillento, el roble y la encina, un destello blanco, continuado, inmóvil, de una fijeza e intensidad que parecen ultraterrenas. Si coloca usted en el fuego un tronco de alcornoque con su corteza, despide primero una gran llamarada; luego su combustión es un poco fumosa; finalmente el tronco forma un rescoldo que se mantiene durante mucho tiempo vivo y deslumbrador… La leña de olivo emite una llama pequeña, viva, azulada.»

Josep Pla, Viaje en autobús

(Barcelona: Destino; 2010. p. 122-125)

 

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

COMENTARIOS

Muchos de los fármacos que se usan en medicina son síntomas de desconexiones de la sociedad, y al igual que la reacción química que origina el fuego, que además de producir calor da origen a llamas de diferentes colores según la leña, entender las consecuencias no farmacológicas que produce la prescripción –con sus diferentes aspectos; «colores» según contextos– es tan importante si no más que conocer la farmacología, y tiene implicaciones para el diagnóstico y tratamiento: los efectos específicos e inespecíficos de los fármacos no son simplemente aditivos sino que interactúan; la curación se produce en parte por la presencia del médico –efecto placebo–, más ciertos factores del propio paciente (ganas o deseo de vivir, papel beneficioso de las emociones positivas, confianza en el médico y trabajo cooperativo médico-paciente); y la herramienta o tecnología de los médicos de familia es el propio médico. La buena comunicación es siempre terapéutica. La comunicación verdadera ocurre cuando vemos lo expresado y las ideas de la otra persona desde su punto de vista. Si se entiende de esta forma a la otra persona, se puede entrar en un mundo privado y ver cómo se le aparece la vida a él. En esta situación puede cambiar él, y puede cambiar uno mismo.

 

Etiquetas: