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Entrevista clínica desde la Hermenéutica

19 Jul

 conversacionesBinding y Tapp exploraron en Human understanding in dialogue: Gadamer’s recovery of the genuine, en la revista Nursing Philosophy, la noción de “lo verdadero”, “lo genuino”, en lo que se refiere a la conversación según la obra principal de HG Gadamer (*), Verdad y método (1989). Se traduce a continuación un fragmento que consideramos clave para inspirar la entrevista clínica de cualquier profesional sanitario.

*  Filosofo alemán especialmente conocido por su obraVerdad y método (Wahrheit und Methode) y por su renovación de la Hermenéutica (**).

** La hermenéutica (del griego ἑρμηνευτικὴ τέχνη, jermeneutiké tejne, ‘arte de explicar, traducir o interpretar’) es la interpretación de textos en la teología, la filología y lacrítica literaria. En la filosofía es la doctrina idealista según la cual los hechos sociales (y quizás también los naturales) son símbolos o textos que deben interpretarse en lugar de describirse y explicarse objetivamente.

La conversación genuina: ¿qué significa Gadamer?

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Cuando Gadamer (1989) habló de la conversación genuina, estaba hablando de una manera fundamental de estar con “el otro”. La palabra genuino también puede examinafrse más detalladamente. Proviene de la palabra latina “ingenuus”, que significa nativo, nacido libre, auténtico, real, no falso, puro. Por lo tanto, hay  una cualidad de autenticidad, no fingido, y sinceridad que es traída a esta discusión sobre la conversación genuina explorada a través de la lente de la comprensión de Gadamer.

Decimos que “conducimos” una conversación, pero la conversación más genuina es aquella cuya conducción está menos relacionada con la voluntad de cualquiera de las partes. Así, una verdadera conversación nunca es la que queríamos realizar. Más bien, es generalmente más exacto decir que nos encontramos conversando, o incluso que nos vemos involucrados en ella. La forma en que una palabra sigue a la otra, dando la conversación sus propios giros y llegando a su propia conclusión, bien puede llevarse a cabo de alguna manera, pero los sujetos que conversan no llevan tanto la conversación como son llevados por ella. Nadie sabe de antemano lo que va a “salir” de esta conversación. El entendimiento o la falta de entendimiento entre los conversantes es como un acontecimiento que nos sucede. . . que permite que algo ‘emerja’ y que empieza a existir desde este momento (Gadamer, 1989, p. 383).

Cuando se inicia una conversación, los participantes no saben lo que ocurrirá en la conversación, o dónde va a terminar. Es decir, los participantes de una conversación bien pueden tener una idea de lo que quieren decir, y la dirección que pretenden que la conversación lleve, pero la conversación pueden tener voluntad propia y no seguir la dirección inicial. Una conversación guiada por las respuestas del otro puede terminar donde ninguno de los participantes preveía. El acuerdo o la falta de acuerdo entre los participantes es más parecido a un suceso que a un acontecimiento planeado y previsto (Gadamer, 1989). Es a este evento al que Gadamer reclamó nuestra atención cuando debatió sobre la conversación genuina. Es en el lenguaje con el que la conversación se lleva a cabo donde Gadamer (1989) encontró la clave que ‘conlleva su propia verdad en ella “(p. 383). La calidad de la permanencia de la palabra hablada, una vez que se ha pronunciado, recibió un significado especial para Gadamer (1989). En una conversación, algo que emerge que a partir de ese momento tiene su propia existencia. En un estudio de investigación, este tipo de conversación es un evento que puede revelar el fenómeno que se está investigando.

Gadamer (1989) llegó a decir que entender a una persona es entender su tema esencial; para entender lo que está diciendo, no revivir su experiencia, o la descripción de su experiencia. El propósito del trabajo interpretativo, tanto en la interpretación de un texto como en la de un diálogo no es duplicar al otro, sino entender lo que se dice, y para, desde ahí, crear una nueva comprensión del tema que se intenta interpretar. Esta fusión de los puntos de vista e interpretaciones de cada persona revela una verdad sobre el tema esencial que eleva la conversación desde representación particular, o perspectiva, a un tema universal (Warnke, 1987). Un texto escrito en ese sentido “habla” a través del intérprete, el otro sujeto en el diálogo, y de este modo alcanza significado, y una cierta verdad (Gadamer, 1989, p. 387).

 

Tres niveles de conversación

 Gadamer (1989) analizó la relación entre dos personas implicadas en una conversación desde la posibilidad de tres puntos de vista diferentes, de las que sólo una de ellas alcanza el nivel de una relación genuina.

En el primer nivel, el otro es visto simplemente como un objeto o como un ser humano que es instrumental en una cierta manera, bajo ciertas condiciones, y puede ser visto como alguien que cumple una función en la vida similar a los objetos o eventos. El papel que cumple el otro se convierte en la razón principal de la relación, que no es una relación genuina, porque el otro no se experimenta como un individuo en una relación, sino más bien como un medio para un fin (por ejemplo, ver al paciente como un caso o al participante en la investigación exclusivamente como un informante). Esta no es una relación real, sino más bien un objetivo, una secuencia de eventos sin implicación que se produce con el fin de ver cómo se comportará otro ser humano.

En el segundo nivel, el otro está en una relación uno-a-uno, pero de una manera calculada, de modo que el otro no se experimenta de una manera sensible, sino más bien de una manera competitiva. La relación es de un tipo en el que cada uno se esfuerza para superar al otro, de tal manera que la razón para escuchar el punto de vista del otro se convierte en la base para organizar una respuesta mejor argumentada. Esta postura es de tipo competitivo dado que la conversación se lleva a cabo, porque hay un trasfondo de interés, tal vez de rivalidad, contención u oposición. A pesar de que los dos sujetos participan en la conversación, la discusión no llega a niveles de una verdadera escucha de lo que el otro tiene que decir, si no es para orientarlo al propio uso, como es la configuración de un contra-argumento. Esta conversación puede continuar con un nivel de completo dominio de uno sobre el otro, o se puede pasar a un mutuo acuerdo de terminar la conversación en desacuerdo. La conversación, sin embargo, termina sin que el otro haya sido comprendido ni escuchado de una manera fundamental, sino más bien en una forma evaluadora donde no se experimenta reciprocidad en la relación.

En el tercer nivel de la conversación, el objetivo no es captar la intención detrás de lo que dice el otro, más bien el interés se centra completamente en el tema esencial, y en su posible verdad (Warnke, 1987). Ningún participante presupone conocer la verdad, y  cada uno está abierto a las posibilidades inherentes a los puntos de vista de los otros. Gadamer (1989) hace hincapié en tres aspectos importantes en relación con una conversación genuina: la apertura a la posición del otro, la esencialidad del interrogatorio, y el concepto de las posibilidades. Cada uno de estos tres elementos es una parte de la conversación genuina, y ayuda a que la conversación sea lo que es. Los tres aspectos de la conversación genuina se elaborarán para entender más ampliamente su significado.

  La apertura a la posición del otro: Con el fin de estar abierto a la posición del otro, Gadamer (1989) sostuvo que hay que ser conscientes, y tener en cuenta, nuestras propias ideas preconcebidas y prejuicios, que incluyen nuestra historia pasada, la cultura, y las experiencias personales que culminaron en la personalidad y las interpretaciones que traemos a traer a la conversación. Esta posición de toma de conciencia nos orienta a las posibles diferencias y similitudes entre nosotros y el otro. Por lo tanto, la apertura a nuestra posición, nos facilita estar abiertos a la posición del otro y permite que el otro opine sobre nosotros (Gadamer, 1989). Esto significa que estamos abiertos a aprender algo del otro, incluso si es algo que preferiríamos no saber. La apertura permite la accesibilidad a los puntos de vista del otro, de modo que ya no vemos sólo nuestro propio punto de vista. Esta apertura no supone la aceptación de cualquier punto de vista, sino que es una posición de preparación para recibir nueva información, sin importar las consecuencias para la propia posición. Esta posición es una posición de escuchar verdaderamento lo que el otro tiene que decirnos.

  La esencia de la pregunta: Otra consideración de la conversación real es la “esencia de la pregunta” (Gadamer, 1989, p. 362). En una conversación auténtica, nuestra posición es aquella en la que reconocemos que estamos en la posición de no saber, lo que significa una posición que nos abre a estar listos para hacer una pregunta (Gadamer, 1989). No es una cosa fácil la de hacer una pregunta. Una pregunta tiene su propio sentido, el sentido del que fluirá la respuesta, y desde el que se puede dar una respuesta (Gadamer, 1989). Como Gadamer (1989), declaró: “una pregunta coloca al cuestionado en una perspectiva particular. Cuando surge una pregunta, se rompe el ser del objeto, por así decirlo “(p. 362). Una ruptura abierta es un estado de indeterminación que se desarrolla cuando se hace una pregunta genuina. Tal estado de indeterminación está presente durante una conversación genuina, de modo que la respuesta del otro no es forzada o predeterminada por el interrogador en modo alguno, sino más bien es la respuesta a alguien que está indagando. Esta situación abre una postura diferente para cada uno de los participantes, una postura de estar abierto para recibir y dar de tal manera que se acepten nuevas posibilidades.

  El concepto de posibilidades: Está en la naturaleza de una pregunta genuida abrir posibilidades (Gadamer, 1989), posibilidades que no existían antes de hacer la pregunta. Dado que nos planteamos una pregunta tan genuina como nuestra comprensión actual permite, ¿cómo podemos traer posibilidades a la conversación? Gadamer (1989) señaló que el grado en que somos capaces de aceptar respuestas como fenómenos indeterminadas, no como hechos, sino como una posibilidad, estamos en condiciones de continuar una conversación genuina. Por lo tanto, la conversación conduce a nuevas posibilidades y nuevos niveles de comprensión que no estaban presentes antes de que la conversación tuviese lugar. Esta es una conversación genuina. Entendiendo que se produce, no se limita a una de comprensión previa de los interrogados, sino que va más allá de lo que tanto el interrogador como el interrogado tenían al inicio de la conversación. Esta es la naturaleza generativa de una conversación genuina, o la “fusión de horizontes ‘que se produce con la apertura de posibilidades en lugar de con el cierre de posibilidades (Gadamer, 1989, p. 378).

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

COMENTARIOS TORTUGA

Según wikipedia para Gadamer todo individuo pertenece a una sociedad y por lo tanto está inmerso dentro de una tradición, esta tradición a la vez configura en él una serie de prejuicios que le permiten entenderse en su contexto y su momento histórico, de allí que el individuo tenga su realidad histórica en sus prejuicios. De este modo el individuo que pertenece a cualquier forma institucional, esta delimitado en su comportamiento por una tradición, la cual confiere a éste un conjunto de prejuicios con los cuales entiende y se entiende a sí mismo dentro del proceso histórico que vive, los prejuicios son componentes a la realidad histórica de todo individuo y le confieren categorías a priori para comprender, este comprender es una integración del pasado y del presente que se expresa en muchas formas culturales y que son indesligables del proceso histórico, de este modo los prejuicios, en el individuo, son la realidad histórica de su ser. Para entender un texto ((o a una persona)) no tratamos de entrar en la constitución psíquica del autor, sino que lo que intentamos hacer es trasladarnos hacia la “perspectiva bajo la cual el otro ha ganado su opinión”.  En cada momento histórico los textos se producen de manera diferente y haciendo uso de la historia efectual de ese momento; de esta manera el verdadero sentido del texto está referido al momento del autor, pero también y en gran medida, está sujeto a la situación histórica del lector. La historia efectual es lo que determina a priori la manera en que vamos a entender un texto. El individuo está en el mundo con una determinada historia efectual que le confiere a su vez una manera de entender el mundo, así se hace expresa su finitud y evidencia sus límites, los cuales determinan su horizonte, que “es el ámbito de visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto” . Dicho horizonte tiene la posibilidad de ser ampliado y a la vez la conciencia puede encontrar nuevos horizontes. La tarea de la comprensión histórica se resuelve en la consecución de un horizonte histórico para comprender lo que uno quiere sin que eso signifique que el interprete adquiera el horizonte del autor, el horizonte histórico se gana moviéndose a una situación histórica, esto significa reconocer al otro y comprenderlo. Por tanto, la comprensión se realiza en el momento en que el horizonte del interprete, al relacionarse con el del autor, se ve ampliado y a la vez incorpora al otro; formando un nuevo horizonte “comprender es siempre el proceso de fusión de estos presuntos horizontes para sí mismos” . Desde la hermenéutica esto significa que la comprensión se da en un horizonte comprensivo en el presente que es la superación del horizonte histórico. Para Gadamer las categorías fundamentales de su propuesta son: comprensión-interpretación-confluencia de horizontes-prejuicios. Se refiere a horizontes de tiempo (pasado y presente-tradición).

De ahí que los médicos de familia, inspirándonos en Gadamer, podamos entender la relación médico-paciente y más concretamente la entrevista médico-paciente como una indagación del médico en la historia del paciente -la clínica y la vital- que nos permita comprender su horizonte, no para cambiar de horizonte sino para tender puentes entre nuestros propios horizontes y el de nuestro paciente. Desde esta perspectiva, la entrevista clínica genuina sería aquella en la que se producen novedades en la relación médico paciente, aquella en la que el médico llega a lugares que no tenía previstos antes de empezar la entrevista, aquella que se convierte en un momento creativo y que termina en una confluencia entre la historia vital y profesional del médico y la historia vital y clínica del paciente. Para ello, el médico precisaría, entre otras, las siguientes competencias profesionales: autoconciencia de sus propios prejuicios históricamente construidos, empatía y compasión como motores para desear el conocimiento del paciente y creatividad para no resistirse a la visión de lo nuevo en la historia del paciente y en la relación médico-paciente.

 

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