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El efecto antibloqueo

24 Abr

La Señora Pantera Negra, con su pelaje corto y ralo -que le permitía mezclarse con el fondo en la selva y quedarse oculta- y sus ojos verde esmeralda, entró a la consulta caminando despacio, furtivamente…, y se mantuvo callada y cauta. Medía más de un metro de longitud, más 75 cm de cola, y una altura de 50 cm. Venía para control de su tratamiento por una neumonía. Fanny repasaba su historia: Hacía un mes que había acudido por tos persistente, y se había diagnosticado una neumonía en el contexto de una paciente con leucemia…

La Señora Grulla entraba posteriormente a la consulta con sus largas patas en proporción con el cuerpo, y hablando con su voz gritona. Era un control de su diabetes. Fanny analizó la dieta de la Señora Grulla: semillas y retoños de vegetales. Iba por los campos de trigo y otros sembrados en busca de las semillas, así como en el invierno acostumbraba a comer a las orillas de los ríos y lagos.

Fanny se daba cuenta que su dieta tenía que ver con sus hábitos de salud, pero también con sus actitudes y creencias que variaban… -“Vamos a ver”, se preguntó a sí misma Fanny, “aquí hay problemas que van cambiando –lo que se ve en un cierto momento es parte del panorama que se ve con mayor amplitud en otro momento…?”.

Y consultó con el Dr. Hund. -“Lo que estás viendo es la situación de la vida que fluye. Podíamos decir que su reverso es el bloqueo. Y eso tiene importantes implicaciones en medicina de familia, así que examinaremos El Efecto Anti-Bloqueo”, anunció el Dr. Hund. -“¿Anti-Bloqueo?”, preguntó sorprendida Fanny. “¿Cómo los frenos de los coches?”. -“Efectivamente, Fanny. Los frenos anti-bloqueo están diseñados para recuperar el control de la dirección cuando un sensor detecta el inicio de bloqueo de las ruedas. La idea que sustenta el concepto de los frenos anti-bloqueo es simple: se han diseñado para evitar el patinazo y ayudan a los conductores de vehículos a mantener el control del volante durante una situación o paro de emergencia.

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 Puesto que el sistema evita el bloqueo de las ruedas, el conductor tiene un mejor control del vehículo”, manifestó el Dr. Hund. -“¿El ABS?”, preguntó haciéndose la entendida Fanny, mientras se afilaba las uñas en las patas de la silla. -“Sí. El Anti-Lock Brake System de los anglosajones o sistema de frenos anti bloqueo”, contestó con la seguridad de un experto el Dr. Hund. -“¿Y qué tiene que ver el bloqueo de las ruedas con la medicina?”, preguntó burlona Fanny. -“En medicina de familia podemos apreciar, tal vez mejor que en otras especialidades, como unos problemas proceden o devienen en otros. Hay siempre un movimiento o devenir de los escenarios. No se trata –sólo- de lo que se conoce como evolución de la patología, sino un devenir o fluir de los contextos en los que están las patologías. El bloqueo de situaciones, escenarios o contextos significa un peligro”, aclaró el Dr. Hund. -Y prosiguió. “Tu lo has visto con la Señora Pantera Negra, en donde el episodio de tos fue el primer elemento de un diagnóstico contextual más amplio; del mismo modo, el análisis de la dieta de la Señora Grulla, una paciente diabética, comporta elementos de diagnóstico de hábitos de salud pero también elementos de intervención actitudinal sobre las creencias del paciente si en este análisis participa ella”. -“¿O sea, el sentido de la vida es que no se bloquea?”, preguntó Fanny moviendo otra vez la cola. -“Efectivamente. Este proceso diagnóstico y terapéutico, que incluye incrementos sucesivos de autoconciencia sobre el problema y sobre los diversos actores que interpretan el problema en contextos de vida real compleja, nunca termina de estabilizarse -contexto caótico. No tiene punto final”. -“Ya, Dr. Hund, usted habla del curso de la vida…, pero trabajamos con enfermos… Entonces, ¿qué es lo que convierte a la gente en enferma?”, planteó Fanny. -“Un déficit, un hoyo vacío… Un bloqueo. La enfermedad surge de la privación o bloqueo de ciertas satisfacciones -agua, aminoácidos, calcio…, deseos insatisfechos de seguridad, entrega, identificación, de relaciones amorosas, de prestigio, de respeto… Estos bloqueos son los que hay que solventar en defensa de la salud”, señaló el Dr. Hund. -“¿Entonces los problemas de salud –que ya sé que son bio-psico-sociales- se pueden concebir como resultado del bloqueo en los procesos relacionales -estructurales, estratégicos, narrativos y de construcción del significado de la experiencia?”, preguntó Fanny. -“Así es, Fanny”. -“Es decir, que nuestra tarea, en esencia es desbloquear situaciones”, insistió Fanny. -Claro. En nuestra intervención, la curación se lograría cuando el paciente puede percibir que la situación es distinta a cómo el la percibía inicialmente. Tomando conciencia del problema globalmente puede surgir el tratamiento. En todo caso, el problema inicial puede resolverse al tiempo que quizás aparece otro”, contestó el Dr. Hund. Y añadió: “Curar es facilitar el desbloqueo de una situación, el paso de un escenario a otro con nuevas perspectivas. -“Hummm… ¿Pero no se dice que la medicina de familia debe ser resolutiva: debe resolver más del 90% de los problemas de salud?. Y el concepto de ‘resolutividad’ suele entenderse en el sentido de no requerir traslado a otro servicio”, preguntó Fanny. -“Para empezar, Fanny, la preocupación por mejorar la capacidad resolutiva no debería de ser de tipo cuantitativo si no cualitativo. En nuestra práctica real, sin embargo, no ‘curamos’ o ‘resolvemos’ las enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica…, ni las mentales, ni resolvemos que el paciente vuelva a los pocos días, y que nuevamente regrese y regrese…, a pesar de que creíamos que le habíamos curado”, explicó el Dr. Hund. -”¿Pero entonces para qué servimos?”, volvió a preguntar Fanny, lamiéndose una pata. -“Habría que redefinir los conceptos de salud y enfermedad para verlos no ya en los términos de una norma rígidamente definida, sino en términos de la capacidad del organismo para crear una nueva organización y un nuevo orden. Estar enfermo es estar en un callejón sin salida; en un escenario bloqueado; un túnel en el que no se ve la luz.. Estar enfermo es no encontrar nada que te permita mirar hacia el futuro con esperanza. Curar es desbloquear esa situación; atisbar nuevos escenarios. Una persona saludable no es la que está libre de problemas sino la que está capacitada para afrontarlos.”, indicó el Dr. Hund. -“¿Habla de cura como recuperación una homestasis?, planteó Fanny. -“La cura no es tanto favorecer un proyecto de ajuste entre el paciente y su contexto, sino restaurar o reforzar la habilidad del paciente para afrontar por sí mismo sus problemas, o para decidir cómo actuar en esa situación aquí y ahora. La cura o resolución de la enfermedad significa algo más que lograr una homeostasis del sistema: el paciente y el médico trabajan cooperativamente como personas. El papel del médico no es intentar ajustar el sistema contextual del paciente o llevarle a algún estándar de salud -física o mental-, sino ayudarle a que él aprenda cómo hacerlo o dejar de hacerlo en el futuro. El concepto central en la intervención terapéutica es la identidad personal en su contexto”, concluyó el Dr. Hund. -“Total, Dr. Hund, que los médicos de familia tenemos que tener un dispositivo que evite el bloqueo de las situaciones durante los problemas de salud; un sensor que evite que la presión del diagnóstico y tratamiento biomédico convencional pueda llegar a inmovilizar por completo los escenarios de vida de los pacientes y hacerles patinar”, resumió muy orgullosa de su síntesis Fanny, al tiempo que comenzaba a amasar el sillón de consulta, poniendo sus patas contra la zona inferior del respaldo y empujándolas y estirándolas rítmicamente.

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

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Diagnosticar, convencionalmente, en medicina, es dar nombre al sufrimiento del paciente; es dar una “etiqueta”. Si enfermar puede ser visto como una desconexión de las redes en que se está inmerso, diagnosticar puede ser visto como encontrar los puntos de ruptura en la red biopsicosocial y tratar como una reconexión de esos puntos de ruptura de la red.

El diagnóstico y el tratamiento son un proceso continuado más que un estado. En Medicina de Familia, no existe el logro final diagnóstico ni terapéutico. El diagnóstico y el tratamiento en Medicina de Familia se deben expresar más como un proceso que como un estado. Aunque el ecosistema siempre tienda hacia un equilibrio, éste no se alcanza nunca, ya que la continua interacción entre sus elementos provoca desajustes, tensiones y conflictos. Evaluar la intervención realizada hasta el momento y la ejecución de nuevos tratamientos forma parte del diagnóstico y tratamiento continuados.

Para tomar incluir las consideraciones anteriores el médico de familia deber desarrollar su capacidad de entendimiento o facultad de pensar o capacidad de discernir cómo se relacionan entre sí las partes o aspectos de un asunto y de ver la cuestión en su totalidad, no solo los hechos aislados.

 

 

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