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Crisis económica y recortes en sanidad

11 Dic

En El País del 28-11-2011 se ofrecia la información de que: Los médicos de familia pasarán consulta como especialistas en Cataluña. La propuesta iba destinada a mejorar la crisis sanitaria sin utilizar nuevos recursos. ¿El metodo?: que los médicos de familia de Cataluña ejercerán de especialistas en distintas patologías para desahogar los hospitales, y reducir el tiempo que los pacientes pasan en listas de espera alrededor del 15% en 2015″. “Una lumbalgia ya no implicará obligatoriamente una visita al hospital”, ilustró el consejero de Salud del Gobierno catalán, Boi Ruiz, en la presentación del plan para la sanidad pública para los próximos cuatro años.En una primera fase que empezará a aplicarse el próximo año, los médicos de familia se ocuparán de las patologías referentes a la oftalmología, dermatología, otorrinolaringología, salud mental y aquellas relacionadas con el aparato locomotor. Pero, no hay que preocuparse porque “Los especialistas del hospital deberán dedicar unas horas de su tiempo a resolver dudas de los médicos de primaria a través del correo electrónico o el teléfono”, resumió Ruiz. Los casos graves, insistió, se seguirán derivando a las consultas hospitalarias.

En el suplemento dominical del periódico  El País del 4-12-2011, José   Ramón  Repullo hace un lúcido análisis de esa propuesta. Lo titula, La primaria no es la papelera de reciclaje, y lo expresa impecablemente resumido en las siguientes pocas palabras:

Sorprende la última política compulsiva catalana, por la cual la atención primaria se debería hacer cargo de una serie de pacientes de los especialistas, para descargar en breve hasta un 30% del atasco hospitalario. Si son casos que podría y debería atender el médico de familia, ¿por qué no lo ha hecho antes? Si fuera por falta de competencias, difícilmente un improvisado auxilio telefónico o de e-mail del especialista sería suficiente.

 Pero la verdad es otra. La atención primaria española, a pesar del gran esfuerzo de sus profesionales, no ha podido superar el papel de actor secundario del sistema sanitario. El hospital y las especialidades han seguido evacuando su entropía hacia este nivel asistencial: retienen la tecnología, el medicamento innovador y los problemas crónicos específicos de cada especialidad; pero derivan la patología múltiple (donde la complejidad y fragilidad del paciente no permite aplicar limpiamente guías clínicas), y los casos “banales” (de menor interés intelectual o tecnológico).

La fascinación tecnológica de la cultura hospitalaria, alimentada por las industrias suministradoras, invade el hospital, contagia a políticos y medios de comunicación, y distorsiona la realidad. Estas innovaciones añaden muy poca ganancia de salud, y son cada vez más caras. Se precisa una medicina más sensata, clemente, compasiva, cordial, respetuosa y dialogada; menos industrial y más integral; menos high-tech (alta tecnología) y más high-touch (alto contacto interpersonal). Esto solo se puede conseguir con la atención primaria. Pero pese a la retórica, los hechos son testarudos: de 2002 a 2009 la atención primaria sigue estancada en un 14% de los gastos, mientras que la especializada ha subido casi cuatro puntos (de 53,3 a 57%).

Hay que cambiar el modelo de asignación para que los centros de salud, como los británicos, tengan capacidad real de influir en los servicios especializados y en los socio-sanitarios, para actuar como verdaderos agentes en beneficio de sus pacientes. Si esto se produjera, los incentivos irían cambiando y la cultura también. Si la primaria expande su competencia para ver más patologías especializadas, los recursos deberían retenerse donde se asumen las cargas de trabajo. Lo que hoy se plantea es un sinsentido al no alinear recursos y esfuerzo; la compulsión nos aparta del verdadero camino de revitalizar la atención primaria: ¿por qué no atrevernos a hacer las reformas que sabemos que hay que hacer?

 

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

 

COMENTARIOS TORTUGA

Desde los años posteriores a la Ley General de Sanidad española en 1986 hasta los primeros 90, los médicos de familia mantuvimos en alto la esperanza y la ilusión de que se emprendiese una verdadera reforma de la Atención Primaria en el sentido que indicaba La Conferencia Internacional de la Organización Mundial de la Salud en Alma Ata en 1978: abordar la multicausalidad de la enfermedad, mantener el acercamiento bio-psico-social, la intersectorialidad y la atención integral al individuo, a la familia y a la comunidad. Posteriormente fueron diluyendose esas ilusiones ante el papel, cada vez más secundario, que los actores principales del contexto económico y político iban otorgando a la Atención Primaria. Han sido años donde mantener la motivación profesional en la Medicina de Familia ha pasado mucho por las iniciativas individuales que han sabido ir mantenido microcontextos (casi a nivel de consultas individuales de Medicina de Familia) paralelos a esas líneas estratégicas reformadoras. En estos momentos, desde contextos económicos a los que se ha llegado, entre otras razones, precisamente por hacer caso omiso de aquellas propuestas de Alma Ata, se nos propone, de momento solo a los compañeros catalanes, jugar un papel de “ayudantes de los especialistas hospitalarios”, reforzar el papel de microespecilista hospitalario de los médicos de familia (algo así como un M.I.R. de las diversas especialidades) en lugar de reforzar su papel integrador biopsicosocial; dedicar más tiempo a hacer biopsias de piel que a hacer entrevistas clínicas en profundidad. Ahora es cuando puede ser más necesario que nunca desarrollar verdaderas estrategias de Medicina de Familia, defensivas eso sí, dado el entorno hostil, que nos permitan vivir nuestra consulta del Centro de Salud como un lugar donde priorizar nuestro propio desarrollo integral personal y profesional y el de nuestros pacientes, por encima de los vientos cambiantes de las nuevas políticas sanitarias. Un lugar donde nos concentremos en desarrollar nuestra autenticidad para lograr vitalidad, nuestra empatía para encontrar sentido y nuestra conciencia para cambiar a mejor, aunque fuera de la consulta caigan truenos y el ordenador trate de hipnotizarnos para seguir fielmente esos dictados del contexto hostil. “No corras vete despacio que a donde tienes que llegar es a ti mismo” (Juan Ramón Jiménez)

 

 

 
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Publicado por en 11 diciembre, 2011 en Noticias comentadas

 

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