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FIBROMIALGIA, LYRICA Y VIOLENCIA DE GÉNERO: Los vendedores de diagnósticos

21 Nov

En un reciente artículo –Listening to Lyrica: contested illnesses and pharmaceutical determinism– Kristine Barker examina la lógica cultural mediante la cual la existencia (y comercialización) de un medicamento de prescripción aprobado oficialmente -Lyrica (pregabalina)- para una condición apoya la existencia biomédica de la enfermedad en sí. A través de un análisis narrativo de la la campaña publicitaria directa al consumidor de Lyrica y las respuestas de los enfermos de fibromialgia a la introducción y comercialización de Lyrica, demuestra la relación simbiótica entre los intereses de la industria farmacéutica, la legitimación de la enfermedad controvertida, y la medicalización También ofrece un análisis de género de esta relación, resaltando cómo las enfermedades controvertidas siguen siendo moldeadas por su feminización en un contexto cultural en el que las mujeres se equiparan con la irracionalidad.

Lo que sigue es una traducción aproximada de su apartado final “Discusión”:

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Aunque la industria farmacéutica no jugó un papel central en la creación del diagnóstico de fibromialgia, se ha convertido en fundamental para su promoción y promete serlo aún más en el futuro inmediato. Después del establecimiento de los criterios del American College of Rheumatology (ACR), las compañías farmacéutica sembraron investigación clínica revisada que dio lugar a la propagación de los criterios de. Además, la industria farmacéutica ha apoyado a los médico fibroafines y financiado la formación de los médicos sobre la fibromialgia. Todos estos han sido esfuerzos encaminados a convencer a los médicos de que la fibromialgia es una entidad discreta. Esta estrategia ha tenido un éxito limitado, muchos médicos aún no están convencidos. La campaña de Publicidad Directa al Consumidor (PDC) de Lyrica, y las campañas de otros fármacos para la fibromialgia que pronto va a seguir, representa la siguiente fase de la promoción del diagnóstico de la fibromialgia. Hay mucho en juego con Lyrica. No sólo porque los enfermos de fibromialgia buscan lograr algún alivio sintomático, sino porque la existencia misma de medicamentos aprobados para un problema apuntala la condición biomédica del problema. En lugar de una colección de píldoras para una colección de síntomas mal definidos, Lyrica contribuye a la cosificación o materialización de la fibromialgia. Como los medicamentos nuevos reciben la aprobación de la FDA para la fibromialgia y otros diagnósticos impugnados, la lógica del determinismo farmacéutico, similarmente, se revelará por sí misma. Es decir, un elemento retórico central en la campaña de PDC para estos medicamentos está ligado a utilizar la existencia de un medicamento aprobado para corroborar la existencia de la condición impugnada. Las compañías farmacéuticas están inclinadas a comercializar medicamentos dirigidos a liberar de su clasificación a muchas enfermedades controvertidas actualmente agrupadas como trastornos somáticos funcionales en la literatura médica. Aunque la promoción que hace Pfizer del diagnóstico de fibromialgia respalda sus medicamentos y aumenta sus ganancias, en el proceso amenaza con desacreditar el sufrimiento de las personas con fibromialgia. De esta manera, la campaña de PDC es tanto una bendición como una maldición a los ojos de aquellos ya diagnosticados. Divulgar el término fibromialgia ha sido siempre visto como un paso hacia la legitimación necesaria, pero utilizar los términos equivocados no es lo que la mayoría hubiera deseado. Aunque los enfermos podrían haber sido capaces de pasar por alto el hecho de que las mujeres que aparecen en los anuncios de Lyrica son hermosas y de clase media, es más difícil pasar por alto el hecho de que los anuncios presentan la fibromialgia como una condición que es fácil de superar. Si bien es fácil entender por qué los enfermos esperan que Lyrica pueda reivindicarlos, representando su enfermedad como una implacable y grave condición, incluso cuando suavizada por la medicación, no sería una estrategia de marketing rentable. Por lo tanto, el resultado de la PDC es que Lyrica simultáneamente medicaliza y trivializa el sufrimiento de las mujeres. La brecha entre la representación en la PDC de la fibromialgia y la realidad de la fibromialgia puede ser desacreditante. Los anuncios amenazan con etiquetar a cualquier paciente individual que siga sumida en su enfermedad, dada la disponibilidad de este medicamento probado, como histérica. El determinismo farmacéutico, por lo tanto, puede reforzar la credibilidad cultural de una categoría de diagnóstico y todavía fracasa en la validación de la experiencia de enfermedad del individuo. La campaña de Lyrica es adecuada para contribuir a la medicalización de producir una nueva cohorte de fibromiálgicos. El objetivo de los anuncios más recientes busca aquellas personas no diagnosticadas todavía fomentando principalmente que las mujeres de edad media identifiquen sus síntomas comunes como fibromialgia. Los síntomas no constituyen una enfermedad; y, sin embargo, cuando se trata de síntomas sin explicación médica “la sociedad no concede fácilmente el permiso de sentirse enfermo en la ausencia de enfermedad formal”. Los anuncios de la PDC de Lirica – y los de futuros fármacos dirigidos a enfermedades controvertidas – simplemente proporcionarán un nuevo espacio para el acceso a los diagnósticos para los que existe una considerable apetencia. Debido a que tienen más problemas de salud que sus contrapartes masculinas, las mujeres tienen más probabilidades de identificarse con la narrativa de la PDC que sugieren que su dolor, astenia y otros síntomas frecuentes son signos de enfermedades formales concretas. Si solicitar a su médico un diagnóstico específico es similar a pedirle que le dé un medicamento con receta específico, los médicos están dispuestos a cumplir. Su cumplimiento es aún más probable, dado que los criterios diagnósticos son tan complacientes que es imposible no diagnosticar a cualquier paciente que se queja de dolor generalizado de origen desconocido de fibromialgia. Además, el quid de la cuestión es que estos medicamentos son de gran ayuda para los proveedores de salud y las instituciones. Refutar la enfermedad a los pacientes lleva notoriamente mucho tiempo y conlleva muchos recursos en contextos institucionales donde el tiempo apremia y los recursos deben ser bien administrados. Los nuevos medicamentos dirigidos a esta población difícil permite a los médicos tener algo que ofrecer a sus acosados pacientes que es relativamente efectivo en costo y tiempo, incluso aunque no sea terapéuticamente muy eficaz. La aprobación de medicamentos para enfermedades controvertidas animará así a los médicos escépticos y a las organizaciones de atención médica cínicas para que contribuyan a la propagación de estos diagnósticos. El análisis presentado aquí sugiere fuertemente esos resultados, pero es necesaria más investigación que evalúe empíricamente las relaciones entre la PDC y el incremento de enfermedades controvertidas. Las observaciones anteriores llaman nuestra atención sobre el carácter complejo que el determinismo farmacéutico juega en este caso. La lógica del determinismo farmacéutico anima a los pacientes a experimentar el medicamento Lyrica, aprobado por la FDA para el tratamiento de la fibromialgia como una victoria sin ambigüedades, pese a su enojo o posición crítica hacia la campaña de PDC, o su experiencia personal de la limitada efectividad del fármaco o de sus efectos colaterales concomitantes. Las interpretaciones de los clínicos y sus acciones también son moldeadas por la mera existencia de Lyrica como un fármaco aprobado para la fibromialgia. En otras palabras, las capacidades de los productos farmacéuticos deterministas (es decir, las creencias y acciones subsecuentes son determinadas por la existencia de un fármaco) está en la actividad clínica cotidiana, incluso cuando los actores principales – los pacientes consumidores y los médicos – tienen una serie de dudas acerca de los productos farmacéuticos y diagnósticos en cuestión. La medicalización del malestar de las mujeres bajo la rúbrica de la fibromialgia ha sido lamentablemente ineficaz. La fibromialgia no ha respondido bien al manejo médico. Parece poco probable que cualquier intervención médica, incluyendo productos farmacéuticos, ofrezca un alivio significativo para un número considerable de personas diagnosticadas de fibromialgia. Esto no se debe a que las personas con fibromialgia sean histéricas o simulen enfermedad, sino porque la fibromialgia es una etiqueta conceptual aplicada a síntomas comunes para muchas personas cuyos orígenes son variados y complejos. No estoy sugiriendo que los síntomas comunes de las mujeres sean inconsecuentemente o no lo suficientemente dignos de abordaje. El punto importante es reconocer las consecuencias y limitaciones de etiquetar el malestar común de las mujeres como una enfermedad concreta. Los enfermos de fibromialgia y sus defensores promueven la teoría de que la fibromialgia es una distorsión neuroquímica y ahora apuntan a la aprobación de la FDA de Lyrica para apoyar esta conclusión. Sin embargo, esta teoría de la fibromialgia no puede dar cuenta de la feminización abrumadora del trastorno . Aquí las ideas de las intelectuales feministas con respecto a la medicalización son indispensables. Cuando definimos los problemas de las mujeres como de naturaleza médica, pasamos por alto el hecho de que las prácticas de género y la desigualdad de género impactan negativamente en la salud de las mujeres en miles de formas. El determinismo farmacéutico continúa la tendencia de definir la angustia de las mujeres en términos estrictamente médicos y los fármacos seguirán siendo un recurso pobre para los complejos procesos que se traducen en altas tasas de morbilidad de las mujeres. Si el objetivo es disminuir el sufrimiento que caracteriza a la fibromialgia, nuestra incapacidad para estar atentos a estas realidades será uno de los resultados más lamentables de atender el mensaje de Lyrica.

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO

COMENTARIOS TORTUGA

En un mundo complejo, la suma de interpretaciones e intervenciones parciales en salud es distinta de su resultado conjunto ya que faltan sus interacciones dinámicas (el todo no es la suma de las partes) por lo que no hay que dar por sentado que las interpretaciones parciales y las soluciones inmediatas a cada pequeño problema particular pueda resolver los problemas complejos. La fibromialgia no puede ser entendida como una suma de síntomas que pasada una cantidad dada se convierte en una enfermedad tratable con fármacos específicos. Más bien debería entenderse como un conjunto de manifestaciones de una realidad compleja que no por difícil de abordar se puede resolver con un acercamiento simplista.

 
 

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