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Efecto Placebo: el poder de la sugestión afecta a las arterias coronarias

04 Oct

 Amy Norton, de la Agencia Reuters comenta comenta en su artículo “Power of suggestion affects heart arteries”   (El poder de la sugestión afecta a las arterias coronarias), el reciente artículo publicado en el American Heart Journal, Effects of verbal suggestion on coronary arteries … en los términos siguientes:

Un pequeño estudio concluye que la simple sugerencia de que un tratramiento aliviará el dolor torácico, no sólo puede amortiguar el dolor, sino que también altera directamente las arterias del corazón.

En 30 pacientes que siguieron un procedimiento para evaluar su dolor torácico, los investigadores encontraron que aquellos a los que se les dijo que se les estaba dando una inyección de un medicamento para aliviar el dolor, tenía, en promedio, una mayor disminución en el dolor.

Sin embargo, los participantes también mostraron un cambio mensurable en las arterias del corazón: una leve reducción, pero distinguible de los vasos.

No está claro lo que significan estos resultados exáctamente, ni tampoco si esto tiene algunas implicaciones para los pacientes con enfermedad del corazón.

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Ninguno de los pacientes con dolor torácico tenían realmente enfermedad cardíaca. Se les propuso  el “fármaco” que se les administraba (que en realidad era una inofensiva solución salina), sólo después de  que las pruebas mostraron que no había interrupción del flujo sanguíneo en las arterias del corazón.

El punto clave es que el poder de la sugestión creó un cambio objetivo en los vasos sanguíneos, de acuerdo a los Dres. Karin Meissner y Joram Ronel de la Universidad Técnica de Munich en Alemania.

“El principal hallazgo fue que los vasos coronarios reaccionaron de una forma clara a una mera intervención psicológica”, declararon a Reuters Health en un correo electrónico.

Y la reacción fue en una dirección opuesta a la que los investigadores esperaban ver.

A los pacientes se les dijo que en realidad el “fármaco” que recibían ampliaría el diámetro de sus arterias para aliviar su dolor en el pecho. En cambio, en el conjunto del grupo, hubo una pequeña constricción de los vasos sanguíneos.

Pero la constricción tiene sentido biológico, de acuerdo con Meissner y Ronel.

En una persona sana que está bajo estrés, el sistema nervioso provoca un ensanchamiento de los vasos sanguíneos para que la circulación de la sangre aumenta para satisfacer las necesidades del cuerpo. Cuando desaparece el estrés, los vasos pueden estrecharse de nuevo.

“Cuando el corazón trabaja menos”, explicaron Meissner y Ronel, “es menos necesario el aporte de de sangre y los vasos se dilatan menos que en una situación estresante. Esta es nuestra manera de interpretar los datos.”

Añadieron, sin embargo, que este es el proceso en una persona sana. La situación puede ser diferente en una persona con enfermedades del corazón.

Los resultados, publicados en la revista American Heart Journal, se basan en un fenómeno observado en ensayos clínicos que estudiaban las enfermedades cardiacas. Es decir, algunas personas que recibieron placebos (“tratamientos” inactivos) linformaron de mejorías en síntomas como el dolor torácico.

No está claro qué parte de esa reacción se debe a un origen psicológico o a origen biológico.

Para examinar si puede haber efectos placebo en las arterias del corazón, el equipo de Meissner y Ronel evaluó a 30 pacientes que se sometieron a una angiografía coronaria para evaluar los síntomas de dolor torácico.

Durante la angiografía coronaria, un tubo delgado (catéter) es introducido a través de un vaso sanguíneo hasta el corazón, donde se inyecta un tinte especial. Usando rayos X, los médicos pueden entonces detectar obstrucciones en las arterias del corazón que puede ser la causa del dolor torácico.

Los 30 pacientes fueron incluidos en este estudio sólo después de que la angiografia mostrase que no había ninguna obstrucción. Aunque todavía en la mesa de exploración, se les asignó aleatoriamente a una “sugerencia verbal” o un grupo de control.

En ambos grupos, los pacientes recibieron una inyección de solución salina en el catéter. A los que estaban en el grupo de sugestión verbal se les dijo que era un medicamento que ampliaría las arterias de su corazón aumentando así el flujo sanguíneo al corazón. A los pacientes en el grupo control no se les dijo nada.

En promedio, según el estudio, el grupo de sugerencia verbal reportó una caída en su dolor torácico después del procedimiento, mientras mostraba cierto estrechamiento de los vasos sanguíneos. Lo contrario ocurría en el grupo de control: ligeramente más dolor y un poco más de dilatación vascular.

Los investigadores sospecharon que la reducción del dolor era un “efecto indirecto” de la sugerencia verbal, pero no pueden saber con seguridad si o hasta qué punto los cambios en los vasos sanguíneos podrían haber contribuido a ello.

De acuerdo con Meissner y Ronel siguen siendo necesarios más estudios sobre esta cuestión. Sería importante conocer si la sugerencia verbal tiene un efecto medible “a nivel del corazón” en  personas que verdaderamente padecen un problema cardíaco.

 

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COMENTARIOS TORTUGA

Suscribimos, en este caso, los comentarios a este mismo artículo por los autores del blog trusttheevidence que lo hacen del modo siguiente:

A los placebos, incluyendo las sugerencias verbales, a menudo se les reconoce tener efectos “psicológicos” que pueden ser medidos usando resultados “subjetivos” como el dolor. Sin embargo, sus beneficios en términos de resultados “objetivos”, incluyendo el cambio en el diámetro de una arteria, a menudo han sido cuestionados. En términos más generales, el estudio deshace el mito de que existe una estricta división mente / cuerpo. Si los placebos pueden afectar a la mente, afectan al cuerpo, y viceversa – nuestras mentes y cuerpos se entrelazan irremediablemente. Si nuestro cuerpo está enfermo y postrado en la cama es poco probable que nos sintamos bien. Por el contrario, nuestro “lenguaje corporal” a menudo revela nuestros estados de ánimo. Las emociones pueden afectar la actividad física, y viceversa. Por citar sólo algunos ejemplos, la reducción de la actividad de serotonina puede relacionarse con depresión, la dopamina afecta a la motivación (entre otras cosas), y la noradrenalina afecta a la excitación (en un sentido general).

 

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