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Medicina de Familia orientada al Ser

21 feb

    Ser y Estar                              

“Médico, cúrate a ti mismo”

 (proverbio o sentencia griega que nos han transmitido diversas fuentes, y que es popularmente conocido por formar parte del evangelio de san Lucas)

El verbo estar, según Babelnet, es un verbo de situación, resultado y estado. Con este verbo expresamos en español la situación en el espacio y tiempo, circunstancias, estados, intenciones, momentos de una acción, etc.

Ser, sin embargo, es un verbo ‘esencial’. Ser define el sujeto, es decir, señala una característica que también puede ser permanente o accidental, pero siempre esencial. Ser identifica el sujeto y el atributo.

Lo que llamamos “enfermedad” vemos que puede expresarse tanto con el verbo ser como con el verbo estar:

  • No es culpa suya, es un enfermo (lo “suyo” es tener problemas de salud).
  • Estuve enfermo un mes (por ahora, su salud no es buena).

Estar es un verbo de ‘estado’ que señala cómo se encuentra en un momento determinado, o siempre, el sujeto. El paciente que “está enfermo” vive un “estado” más o menos transitorio pero, en todo caso, solo uno de sus posibles estados.

Por eso, según la Hispanoteca, el verbo estar tiene un carácter mucho más enfático y emocional que el verbo ser, por ser un verbo más subjetivo. No quiere decir que el verbo estar exprese estados transitorios. Los estados que compara o contrasta pueden ser permanentes e incluso inherentes y normales. Pero lo hace con más énfasis que el verbo ser. El hablante compara con la experiencia que ha hecho con los estados de otras cosas.

Ser, según la Vigesima segunda edición del Diccionario de la lengua de la Real Academia Española puede significar: esencia o naturaleza.

Cuando decimos “es un enfermo de diabetes”, anteponiendo el sustantivo enfermo al sustantivo diabetes nos referimos a un “ser humano enfermo”; decimos que ese ser humano es, esencialmente, un enfermo. En realidad, hemos sustituido el término “una persona enferma” (sustantivo “persona” + adjetivo “enferma”) por un sustantivo o adjetivo sustantivado, “un enfermo”. Cuando decimos “un diabético” todavía sustantivamos más, ya solo existe “la diabetes”, “la enfermedad”.

Sin embargo, la esencia de un ser humano no es la enfermedad…, ni tampoco la salud. El funcionamiento biológico, e incluso, psicológico y social, más o menos acorde a las expectativas de la propia persona o la clase médica, no define lo que es un ser humano. Ni siquiera los atributos que habitualmente se relacionan más con el verbo ser que con el verbo estar (ver gráfico al comienzo de la entrada) como pueden ser: creativo, inquieto, rebelde, generoso… tendrían por qué considerarse la esencia de un ser humano concreto. Considerar esencial el dolor crónico de una fibromialgia que se padece desde niña o considerar esencial la neurosis de la que se tomó conciencia hace 20 años, o considerar esencial la rebeldía, aborta las posibilidades de que un ser se manifieste de una manera pluripotencial, y los médicos, entre otros estamentos, contribuimos a una determinada visión -etiqueta- o constricción de la esencia. Un enfermo que está grave en una UVI, pero consciente, puede tener todo su cuerpo enfermo pero no tiene afectado su ser esencial. Si atendemos pacientes en lugar de seres, atendemos más bien a las imágenes que nuestros pacientes tienen de sí mismos y a la que nosotros tenemos de ellos. Una Medicina de Familia orientada al Ser implicaría un abordaje sin etiquetas, sin prejuicios, ni sobre la persona – el Ser- que intentamos ayudar ni sobre nosotros mismos ni sobre nuestra técnica -la medicina. Esta forma de ejercer la medicina implica un estado de tranquilidad mental y autoobservación que permita, además de una aplicación juiciosa de nuestro razonamiento clínico, acciones intuitivas, no tan mediadas por los prejucios. Sería la medicina de un Ser dirigida a un Ser. Y dirigirse en al acto médico al propio Ser y al Ser del otro supondría, como propone la sentencia griega que encabeza el post, la “curación” de nuestra propia miopia cuando consideramos nuestro estar (nuestro contexto) como sustituto de nuestro ser (nuestra esencia). De este modo, el médico cuando “cura a otro” se “cura a sí mismo”. En la práctica, puede ayudar una medicina tipo “tortuga”, sin prisas, centrada en lo esencial, atenta y respetuosa al ser profundo del paciente y atenta y respetuosa al ser profundo del médico.

ELEMENTOS TEÓRICOS RELACIONADOS CON LA CLÍNICA DE MEDICINA DE FAMILIA DESDE UN ENFOQUE SISTÉMICO 

Competencias esenciales del Médico de Familia

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